Desperté agitada, mi corazón corría a mil por hora, hiperventilaba y no paraba de pensar en el sueño de hace unos minutos. Mi cabeza martilleaba de dolor, éste sueño repetitivo volvía a mí..
"Sonó la puerta de la entrada, era un toque insistente y enérgico, -¿quién es? -dije, pero nadie contestó. Mi corazón iba acelerado, como potra rebelde. Abrí la puerta, y él estaba ahí
-¿puedo pasar? -preguntó, yo sólo supe afirmar con mi cabeza, y bajar mi mirada, que si pudiera, la misma hubiese derretido el porcelanato de mi piso.
Se paseó con parsimonia por mi sala de estar, cualquiera que no lo conociera podría pensar que estaba taciturno y pensativo, en cambio, yo sé que sólo está esperando el momento para abalanzarse sobre mí.
Le ofrecí café, se negó, de nuevo lo hice y rechazó hasta el té; la lluvia empezó a caer, haciendo estragos y creo que consiente de mi estado; me fui enfriando, y su mirada se volvió tan oscura como la noche antes del amanecer, sin siquiera darme chance de acostumbrarme a su presencia. Echada en mi sofa de terciopelo lila, mis pies reposaban en el aire, salidos del sofá, yo sólo embutida en mi bata de seda color salmón daba la impresión de un duendecillo, aun con mi cabello suelto, enmarañado por la cama.
-¿piensas quedarte allí toda la noche? -mi voz suave contrastó con el sonido del trueno que seguido de un rayo, iluminó la habitación.
Silencio.
Me miró fijo, repasando mi figura. Se acercó al sofa y se arrodilló ante mí, tomó mi pie derecho entre sus manos y empezó a masajearlo.
-¿cómo debo interpretar esto? -le dije cerrando mis ojos y recostándome hacia atrás, mi columna se iba relajando y mi respiración acompasando. Él no respondió.
-Voy por un poco de té -le dije con voz pastosa, y seguí mi camino por el corredor hasta la cocina, no lo oí caminar, sabiendo lo sigiloso como un gato que solía ser; tuve que contener un gemido de asombro cuando tomó de mi cintura y me rodeó con sus amplios, fuertes y tibios brazos, me volteó y puso sus ojos sobre los míos.
Era un juego del que más puede, para mí, hice prueba de mi autocontrol cuando un rayo iluminó mi cocina y con ella los ojos de mi amado, mi gran pesadilla. Miel.
Me besó.
Y lo sentí, en los más profundo y recóndito de mi ser... Fue como el trinar de las aves, mantequilla y azucar derretida, el abrazo de un ser querido, el despertar de un sueño eterno.. El sol sobre mi piel, canela y vanilla, y la arena debajo de mis dedos.
-Te encontré.. De nuevo- me dijo, primera vez que escuchaba su voz, y la vez número un millón que la reconocía."
Su voz acarició mi piel, sus palabras llenaron mi alma y me sentí plena, como cada vez que el hombre de mis sueños volvía a visitarme, pero a la vez; su visita dejaba sabor a hiel y a resignación, por no tener su olor a incienso cada noche acompañandome en mi cama.
El diario de la Nena
Dulzuras, amarguras, peleas, malcriadeces e incoherencias de una wanna-be adulta.
sábado 25 de febrero de 2012
miércoles 1 de febrero de 2012
Sensibilidad
Su sensibilidad me deja anonadada.
Puede mostrarse como un hombre duro, regio
Insensible, intocable e imposible de amar.
Pero es simplemente sensible,
Cuando su coraza se rompe
Se deja entrever un hombre pleno
Capaz de entender hasta la existencia de la bruma del mar,
El rumor del viento,
Lo tenaz del azar,
Y aún así, creer en mí.
Oh, mi hombre...
Lo amo tanto.
Mi hombre bohemio, que aparenta ser un frívolo por prenteder,
Caballero de brillante armadura,
Que abres mi puerta, sigues mi estela, y besas mis pecas.
Quédate aquí.
El viento sopla en tu cara y las cuerdas de tu chaqueta no dejan de ondear.
Tus ojos fijos en los míos, captando cualquier señal que niegue lo-que-sea.
Quédate, que aprendiste a leer mi párpadear.
Quédate, que te amoldaste perfecto en el espacio en mi lugar.
jueves 19 de enero de 2012
Carta a un extraño
Esta vez, quiero mostrarles la cortísima e inexperta carta que redacté para participar en el concurso de Lancôme Venezuela "Cartas de Amor" de Trésor In Love. Inspirada en el amor narcótico que produce un desencuentro, en el reconocimiento de almas gemelas unidas de vidas anteriores. El Amor Fugaz que permanece. Y, por supuesto, cité uno de los poetas de Mario Benedetti, uno de mis autores favoritos.
Querido, extraño.
Te preguntarás por qué te digo así... Fácil. Eres un extraño para mi mente, pero en mi alma te conozco. Te reconocí aquella noche que nos encontramos, en aquella fiesta, ¿recuerdas?. Tú ibas de traje, con tu cabello castaño un poco alborotado, y tus ojos color miel brillaban pícaros; ellos me encontraron. Cuando te vi, mi corazón dio un vuelco, me faltó el aire y mis cejas se movieron con vida propia. Encontrarte fue el despertar de un sueño eterno, de un letargo, quisiera explicarte con palabras todo lo que sentí al verte, y aún luego de todo éste tiempo de conocerte, lo siento cada día. Que más puedo utilizar para convencerte de que lo que siento es real, si no es mi amor por ti. El aire tiene olor vainilla, el sol se siente cálido como un abrazo, y el viento es como la caricia sedosa de un pétalo de rosa; sólo comparables con tu voz, amor. Ella es como grave y profunda, capaz de derretirme con una sílaba, de volver mis rodillas de gelatina. Amor extraño, estremeces todo mi mundo, cambias mi realidad a tu realidad. No es tan difícil imaginarse una vida contigo. Una vida llena de amor: alegría, sinsabores, encuentros y desencuentros que me conviertan es una amante narcótica de ti, tristeza que me haga amarte cada día más; de experiencias, amor. Una vida llena de vida, para vivirla junto a ti.
Esto sólo explica un poco, con palabras, como me siento por ti, y espero poder hacerte sentir, al menos, la mitad. Como dice un poema de Benedetti, amor: Compañero, usted sabe
puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo. Si alguna vez advierte que la miro a los ojos
y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles, ni piense qué delirio, a pesar de la veta o tal vez porque existe usted, puede contar conmigo.
Querido, extraño.
Te preguntarás por qué te digo así... Fácil. Eres un extraño para mi mente, pero en mi alma te conozco. Te reconocí aquella noche que nos encontramos, en aquella fiesta, ¿recuerdas?. Tú ibas de traje, con tu cabello castaño un poco alborotado, y tus ojos color miel brillaban pícaros; ellos me encontraron. Cuando te vi, mi corazón dio un vuelco, me faltó el aire y mis cejas se movieron con vida propia. Encontrarte fue el despertar de un sueño eterno, de un letargo, quisiera explicarte con palabras todo lo que sentí al verte, y aún luego de todo éste tiempo de conocerte, lo siento cada día. Que más puedo utilizar para convencerte de que lo que siento es real, si no es mi amor por ti. El aire tiene olor vainilla, el sol se siente cálido como un abrazo, y el viento es como la caricia sedosa de un pétalo de rosa; sólo comparables con tu voz, amor. Ella es como grave y profunda, capaz de derretirme con una sílaba, de volver mis rodillas de gelatina. Amor extraño, estremeces todo mi mundo, cambias mi realidad a tu realidad. No es tan difícil imaginarse una vida contigo. Una vida llena de amor: alegría, sinsabores, encuentros y desencuentros que me conviertan es una amante narcótica de ti, tristeza que me haga amarte cada día más; de experiencias, amor. Una vida llena de vida, para vivirla junto a ti.
Esto sólo explica un poco, con palabras, como me siento por ti, y espero poder hacerte sentir, al menos, la mitad. Como dice un poema de Benedetti, amor: Compañero, usted sabe
puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo. Si alguna vez advierte que la miro a los ojos
y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles, ni piense qué delirio, a pesar de la veta o tal vez porque existe usted, puede contar conmigo.
lunes 16 de enero de 2012
Desencuentro
Me encontré en la vereda, ahí, a pie del Lago, bastaba saber que el deporte nunca había sido mi fuerte. El viento rozaba mi piel, la caricia que dejaba en mis mejillas y el aroma de su estela lo trajo a mi mente; era sal, almizcle y sol. Mi pecho bajaba y subía constantemente, por culpa del ejercicio, seguido por mi cabello que ondeaba con el viento, que junto al sol se asemejaba al caoba puro, como él solía decir. Mi ensoñación vuelve con cada ola del agua, con cada choque de espuma con las piedras. ¿Seré capaz de dilucidar mi sueño?.
Me hundo en un infierno, quizás sea Psyque sin ti, vagando en un sueño profundo hasta que regreses. Quizás seas Eros, el que escucha mi llanto y vuelve a mí. Quizás no seamos ni lo uno ni lo otro. Pero sí, soy como el alma vuelta inmortal en la búsqueda del amor, llevada por la pasión, donde quizás te pierda, por mi curiosidad; quizás te tenga, por mi terquedad. Sólo sé que éste amor narcótico me ha llevado a través de la cárcel de mi espera por ti, y es bizarro, pero aunque estás lejos yo te extraño. Puedes decir que me has olvidado, puede que sí, pero en el aire permanece mi voz y mi recuerdo. Una tormenta de dudas amenaza mi cuerpo y mi alma, cada desencuentro hace que te desee como el aire, que te anhele como al recuerdo más atesorado, que te necesite como al agua, que la pasión me consuma. Es absurdo, lo disfruto como el tiempo que pasas con un amigo querido.
Es que acaso el haber visto tu rostro, conocer tu identidad me ha llevado a ésto... Es una pregunta.
Mi ensoñación termina por mi tropezar con una persona, casi caigo, casi me agarran. Levanto mi mirada, y estás tú; no eres tú, pero lo eres. Y me quedo ahí, estática, me reconociste y yo sólo puedo quedarme viéndote. El encuentro de dos amantes.
Me hundo en un infierno, quizás sea Psyque sin ti, vagando en un sueño profundo hasta que regreses. Quizás seas Eros, el que escucha mi llanto y vuelve a mí. Quizás no seamos ni lo uno ni lo otro. Pero sí, soy como el alma vuelta inmortal en la búsqueda del amor, llevada por la pasión, donde quizás te pierda, por mi curiosidad; quizás te tenga, por mi terquedad. Sólo sé que éste amor narcótico me ha llevado a través de la cárcel de mi espera por ti, y es bizarro, pero aunque estás lejos yo te extraño. Puedes decir que me has olvidado, puede que sí, pero en el aire permanece mi voz y mi recuerdo. Una tormenta de dudas amenaza mi cuerpo y mi alma, cada desencuentro hace que te desee como el aire, que te anhele como al recuerdo más atesorado, que te necesite como al agua, que la pasión me consuma. Es absurdo, lo disfruto como el tiempo que pasas con un amigo querido.
Es que acaso el haber visto tu rostro, conocer tu identidad me ha llevado a ésto... Es una pregunta.
Mi ensoñación termina por mi tropezar con una persona, casi caigo, casi me agarran. Levanto mi mirada, y estás tú; no eres tú, pero lo eres. Y me quedo ahí, estática, me reconociste y yo sólo puedo quedarme viéndote. El encuentro de dos amantes.
Sneak Peek

Sneak Peek from Heels
Sneak Peek: Mixed Media Suede Sandals from
Sneak Peek: Polka Dot Espadrilles from
Restricted
¡Mis favoritos!
Coming Soon: Red Snake "Kovie" from
viernes 13 de enero de 2012
De tus supuestos y aparentes.
Las gotas de mis lágrimas dejaron su huella sobre mis mejillas, el marrón negruzco del rimmel manchaba mi rostro y, dejaba surcos y dibujos abstractos.
Restos de un corazón roto.
Sonaba The Corrs de fondo, Sanz hacía la segunda voz, y ya ni podía recordar el nombre la canción, era él...
El dolor en mi pecho iba descendiendo por mis pulmones, mi hígado, el bazo, por todo mi cuerpo; congelaba mis extremidades y estremecía mi estómago, era como el erizar de la piel cuando ésta es tocada por el agua congelada de la mañana. Un dolor seco, punzante, venenoso, invasivo y progresivo.
Su olor ya empezaba a desaparecer de mi cardigan color verde esmeralda, mi cabello enmarañado por sus manos recién empezó a alisarse y en mi boca estaba el sabor amargo de la verdad, mezclado con té natural y, aderezo Cesar.
Sus palabras aún resonaban en mi cabeza. "No puedo", "no es posible", "yo te amo", "quisiera poder hacer algo más". Pero aún así, mi mente jamás olvidaría las cosas que jamás hizo, las promesas dadas por alto, lo que daba por hecho y lo que no.
Querido, sabes que te amo. ¿Verdad?. Es penoso para mí decirte cuánto siento no comprenderte, entiendo, pero no comprendo. Y creo que ese es el problema, entrañablemente te necesito, te justifico siempre ante mí, ante todos; y eso no es lo que necesitas, querido. Mi necesidad dependiente va de lo amada que creo sentirme, de la ilusión que me creé, que nos creé. Porque estemos claros, amor; tú jamás te has entregado con pasión, con el desenfreno de la primera ilusión, con la incertidumbre de la espera, y el desinterés nulo que da el enamoramiento. Que, viéndolo desde mi punto de vista, nos puede durar hasta unos tres años, orgánica-mente. Pero, acaso, debemos esperar hasta tres años para saber que no me quieres como yo a ti, que no me amas así; y discúlpame, querido, me siento en extremo egoísta, tan sólo por pretender que me des un poco más de lo que doy, o sólo un poco de tu atención, querido. ¿Mucho pedir?
Esto te lo pregunté, pero no me respondiste. Las lágrimas amenazaban por caer, te hundiste en el pozo ambar de mis ojos, que a la hora del búho, ya venía siendo color ébano. Tomaste mi cuello, intentando besarme. No lo permití. Acariciaste mi cabello, como lo hiciste tantas veces.. aquellas tardes que pasábamos mirándonos a los ojos, sin más que una manta separándonos. Tomaste mis manos, besándolas sin cesar; juré ver una gota perlada en uno de tus ojos, pero creo que fue mi tonta imaginación, ilusa, la pobre, esperanzada.
Estoy cansada, amor. No quiero saber que lo intentas, quiero escuchar que lo haces. De tus supuestos intentos, de tus aparentes pruebas... Sólo quiero saber que me amas, ¿es mucho?. Que te importo, ¿es así? No puedo seguir contigo... Ésta debe ser la noche más difícil de mi vida, al menos, si te vas, no me sueltes. Si no vuelves, bésame y vete.
Y así, quedaron mis labios y mi corazón rotos... Mi cena en su casa, y su foto frente a mi cama.
Restos de un corazón roto.
Sonaba The Corrs de fondo, Sanz hacía la segunda voz, y ya ni podía recordar el nombre la canción, era él...
El dolor en mi pecho iba descendiendo por mis pulmones, mi hígado, el bazo, por todo mi cuerpo; congelaba mis extremidades y estremecía mi estómago, era como el erizar de la piel cuando ésta es tocada por el agua congelada de la mañana. Un dolor seco, punzante, venenoso, invasivo y progresivo.
Su olor ya empezaba a desaparecer de mi cardigan color verde esmeralda, mi cabello enmarañado por sus manos recién empezó a alisarse y en mi boca estaba el sabor amargo de la verdad, mezclado con té natural y, aderezo Cesar.
Sus palabras aún resonaban en mi cabeza. "No puedo", "no es posible", "yo te amo", "quisiera poder hacer algo más". Pero aún así, mi mente jamás olvidaría las cosas que jamás hizo, las promesas dadas por alto, lo que daba por hecho y lo que no.
Querido, sabes que te amo. ¿Verdad?. Es penoso para mí decirte cuánto siento no comprenderte, entiendo, pero no comprendo. Y creo que ese es el problema, entrañablemente te necesito, te justifico siempre ante mí, ante todos; y eso no es lo que necesitas, querido. Mi necesidad dependiente va de lo amada que creo sentirme, de la ilusión que me creé, que nos creé. Porque estemos claros, amor; tú jamás te has entregado con pasión, con el desenfreno de la primera ilusión, con la incertidumbre de la espera, y el desinterés nulo que da el enamoramiento. Que, viéndolo desde mi punto de vista, nos puede durar hasta unos tres años, orgánica-mente. Pero, acaso, debemos esperar hasta tres años para saber que no me quieres como yo a ti, que no me amas así; y discúlpame, querido, me siento en extremo egoísta, tan sólo por pretender que me des un poco más de lo que doy, o sólo un poco de tu atención, querido. ¿Mucho pedir?
Esto te lo pregunté, pero no me respondiste. Las lágrimas amenazaban por caer, te hundiste en el pozo ambar de mis ojos, que a la hora del búho, ya venía siendo color ébano. Tomaste mi cuello, intentando besarme. No lo permití. Acariciaste mi cabello, como lo hiciste tantas veces.. aquellas tardes que pasábamos mirándonos a los ojos, sin más que una manta separándonos. Tomaste mis manos, besándolas sin cesar; juré ver una gota perlada en uno de tus ojos, pero creo que fue mi tonta imaginación, ilusa, la pobre, esperanzada.
Estoy cansada, amor. No quiero saber que lo intentas, quiero escuchar que lo haces. De tus supuestos intentos, de tus aparentes pruebas... Sólo quiero saber que me amas, ¿es mucho?. Que te importo, ¿es así? No puedo seguir contigo... Ésta debe ser la noche más difícil de mi vida, al menos, si te vas, no me sueltes. Si no vuelves, bésame y vete.
Y así, quedaron mis labios y mi corazón rotos... Mi cena en su casa, y su foto frente a mi cama.
miércoles 11 de enero de 2012
¡Dolor de cabeza!
Llegando de la universidad, me encuentro con un semerendo dolor de cabeza. Querido lector, no es que quiera desanimarlo, no, es que no tengo ganas ni de cocinar mi almuerzo -que bien que se me da- ni de
hacer los deberes de distintas cátedras. Heme aquí, escuchando música country, como buena cursi que soy. Johnny Cash, ilumíname y, haz que encuentre zapatos que son un dolor de cabeza. La idea de éste post.
Día 11
EL TACÓN INVISIBLE

¿Alguien podría imaginarse alguna vez llevando estos zapatos? ... eh, ¡dejémoslo así! Dolor de cabeza, desde la caída que sufrirás hasta el espantoso diseño.
Día 10
AMANTE DE POQUEMÓN
Sólo a Pikachú podría gustarle estos zapatos, ¿no?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
